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“(…) abramos todas las jaulas
pa’ que vuelen como pájaros…”

 

Esta reseña es un reto. En una idea que en su momento pareció brillante, decidí que sería interesante, o al menos novedoso, reseñar un objeto ilustrado que no es un libro sino un disco, pese a que no me considero poseedor de todos los conocimientos necesarios. ¿Cómo hablar de una obra musical a partir de la ilustración? Es aquí donde comienza una serie de impresiones y especulaciones que espero que los inviten a entrar en contacto con este material y sus autores.

Peregrinos es un proyecto musical y álbum homónimo formado por los chilenos Raimundo Santander, guitarrista y líder de La Orquesta del Viento, y el baterista Rodrigo Recabarren, artista Zildjian radicado en Nueva York y miembro del proyecto paralelo Novas Trío que en su primer disco Borderfall (2013) cuenta con arte de la ilustradora Frannerd. El debut de la dupla es una mezcla de jazz, folclore nacional, fusión y viaje. El disco se grabó, mezcló y masterizó en Nueva York el año 2013 para lanzarse en formato digipack el 2014 por el sello Discos Pendiente, con siete temas casi todos sobre los 4 minutos, sumando en total un poco más de media hora de trabajo musical continuado. El cuarto tema For Our Last Day, con la participación activa de Joshua Kwassman en saxo y composición, es el más extenso, superando los 8 minutos.

El arte del disco y material gráfico de Peregrinos nació de la mano y creatividad de la ilustradora nacional Sol Díaz, también miembro de la Orquesta del Viento y a la que tal vez podrán conocer por sus populares ilustraciones, webcómics, numerosos libros, compilaciones y blogs.

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Peregrinos no es lo que llamaríamos un  disco-objeto, y en cierta forma ese concepto es algo difícil de construir. A diferencia del libro-objeto cuya experiencia sensorial está directamente ligada a la forma en la que leemos, en un disco es mucho más complejo unir lo visual, táctil y olfatorio con el acto de escuchar música. De todas formas, en los tiempos de la música digital, despierta mi curiosidad tratar de invocar algo nuevo, ritualístico, al acercarme a este álbum. Lo primero que llama la atención es la carátula, que presenta un paisaje anguloso, de rojos y azules que construyen un territorio y un mar de límites borrosos. Los personajes que lo habitan, los Peregrinos, son seres de líneas blancas que se mueven en varias rutas cazando, saltando y nadando de un lugar a otro. Estos viajeros ilustrados me recuerdan a los trazos de otros trabajos de Sol.

Junto a Peregrinos, sobre mi escritorio, descansa ¿Cómo ser una mujer elegante?  y salta a la vista una similitud. Los cuerpos de Sol Díaz, aunque estén en reposo son siempre dinámicos, sus formas estilizadas, como si sus límites exactos no estuvieran del todo claros, como si hubiese un movimiento o una transformación constante por muy ligera que sea. Es en este dinamismo que encuentro totalmente justificado el trabajo de Sol en el disco, después de todo, Peregrinos es un viaje.

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Luego de mirar por varios minutos el álbum, abrirlo, leerlo, tocarlo y olerlo, estoy listo para oír. Ya puedo ponerme los audífonos, cerrar los ojos y escuchar con calma.

El primer tema, Peregrinos es la invitación a viajar, comienza con suavidad con una percusión creciente, una guitarra que se desata y que desencadena un juego en el que ambos instrumentos parecieran responderse el uno al otro. No sé si es por la influencia de la carátula o por la profundidad de los sonidos, pero no puedo evitar el imaginar el paisaje y un diálogo entre dos compañeros que se preparan a salir a la búsqueda de algo, en este caso un experimento musical que se hace cada vez más vertiginoso. El viaje continúa con dos temas que siguen el camino de los Peregrinos, Huellas en el Cielo, que suena a todas luces a una caminata a paso rítmico, y Parsimonia que, como el título implica, es una calma, una mesura en la ruta, los Peregrinos bajan las revoluciones. For Our Last Day, con el saxo de Joshua Kwassman, me hace imaginar una pequeña aventura, un momento de duda seguido por la resolución, que lleva a Niño Luchín, una versión instrumental de la canción de Victor Jara, con arreglos de Raimundo Santander, que incluso sin letra, no pierde potencia.

Nos acercamos al fin con Sube, que en alas de Los Jaivas, reinterpretados por este duo es la última escalada antes del cierre que es Mapu, que incorpora una serie de sonidos nuevos, y con su aire mágico es para mí, ese espacio al que los Peregrinos aspiraban a llegar, esa ciudad perdida.

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Con el disco cerrado y la música ya apagada, vuelvo a mirar la carátula de Sol Díaz, los colores y sus figuras. Estos pequeños viajeros reflejan de maravilla el viaje que realicé al oír la obra, y se convierte en parte de ella, el imaginario de los Peregrinos. Las figuritas de Sol, el viaje que emprenden, sus momentos, sus cuerpos en acción, su simpleza y ese paisaje que parece extraño los lleva con sus pequeñas flechas cazando un destino que culmina en el disco mismo, donde ambos se miran.

El nombre es apropiado. Hay muchos tipos de viajeros, cada uno con sus particularidades: mientras que el nómada evoca al que sin residencia fija viaja con varias estaciones momentáneas y el errante vaga constantemente sin rumbo, el Peregrino tiene una connotación espiritual y sobre todo una idea de destino. Uno no Peregrina eternamente, uno Peregrina hacia algo, que tal vez no está del todo definido, pero que finalmente es revelado. Un título alternativo, al menos para este caso, sería el de transhumantes, esos viajeros pastoriles que aunque se alejan y viajan constantemente, vuelven a su punto de origen. Después de todo, en Peregrinos el jazz se mezcla con cosas que son propias de nosotros, que tienen todo el sabor de casa.

Y llega la hora del veredicto. Con total honestidad puedo decir que disfruté del viaje, pero no sé realmente si mi palabra en ese sentido es suficiente. Como alguien que en su adolescencia se enamoró del jazz en un clandestino y se enamoró de la ilustración (probablemente como muchos de ustedes) de la mano de artistas como Sol Díaz puede que sea algo parcial.

¿Es recomendable para todos? No lo creo. Pero si la idea es viajar, aunque sea por unos minutos, están definitivamente invitados. Un disco para los amantes del jazz, la fusión y el folclore, y una pieza de colección infaltable para los seguidores de los trazos de Sol Díaz.

Se despide deseándoles un buen viaje,

M.

 

Pueden ver la ficha del álbum en Discos Pendiente o escuchar algunos de los temas en SoundCloud.

 


PEREGRINOS

 

01. Peregrinos (Raimundo Santander)

02. Huellas en el Cielo (Wayne Shorter, Violeta Parra, arr. Raimundo Santander)

03. Parsimonia (Rodrigo Recabarren)

04. For Our Las Day (Joshua Kwassman)

05. Niño Luchín (Victor Jara, arr. Raimundo Santander)

06. Sube (Los Jaivas, arr. Raimundo Santander)

07. Mapu (Raimundo Santander)

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