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En este cómic se puede ver el futuro de Chile:

En 2109, los autos vuelan y Valparaíso está repleto de rascacielos.

En 2109, el año nuevo se celebra con bombas atómicas en vez de con fuegos artificiales.

En 2109, las mutaciones genéticas están de moda.

En 2109, Chile firma tratados de libre comercio con colonias extraterrestres.

En 2109, la farándula de la holovisión roza mayores poderes y formas de corrupción.

En 2109, la contaminación de Santiago ha llegado a un estado crítico. Realmente crítico. Sin embargo, la solución del problema está lejos de ser una preocupación gubernamental y es simplemente ignorado, cubierto con una alfombra de rascacielos que sobrepasan la polución y que dan lugar a nuevas realidades que acentúan -aun más- la desigualdad capitalina.

En 2109, Piñera -o, lo más probable, su clon- es Presidente de Chile.

En el marco de esta terrible realidad futurística, una ex chica reality se pierde sin dejar rastro. Sus padres, destrozados, recurren a un investigador privado para lograr encontrarla. El nombre del detective es Vicente Lobos y es el protagonista de esta novela gráfica.

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Escrita por el ingeniero Enzo Nicolini y el ilustrador digital Claudio Bergamin, Tricentenario es el debut de ambos en el cómic, y si bien se identifican ciertos detalles que podrían mermar la experiencia general de lectura, esta novela gráfica sale bien parada finalmente.

Primero hay que destacar el dibujo de Claudio Bergamin. La infinidad de detalles y la admirable ambientación de un Chile futuro levantan la gráfica de Tricentenario a un nivel cinematográfico, permitiéndole al lector adentrarse rápida y fácilmente en este nuevo mundo. El color, la iluminación y los tiros de cámara de cada viñeta también ayudan. Y mucho.Tricentenario2

La historia avanza sin problemas, presentando personajes correctos, desde el punto de vista de su construcción narrativa, y mostrando ambientes personales bien logrados. Sin embargo, el primer tropiezo de la verosimilitud del guión llega prácticamente al comienzo de la investigación de Vicente Lobos. La holovisión o la televisión del futuro y en específico los reality shows extremos han alcanzado un gran poder dentro de la sociedad, al punto de comprometer los intereses de la política nacional e internacional. Pero, cabe preguntarse, ¿será esa realmente la evolución de la farándula? Y una duda más importante, ¿qué lugar ocupa Internet en este futuro? En tiempos en que las celebridades de Internet son una realidad y un producto de su autogestión, cuesta imaginar un futuro en que las personas que aspiran a 15 minutos de fama deban recurrir a grandes cadenas televisivas para obtenerlos.

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En un punto completamente aparte, y a modo personal, debo criticar la representación femenina que se hace en esta novela gráfica. Estereotipada y limitada, la participación de los personajes femeninos cae en clichés desagradables y que ya no deberían existir en la narrativa gráfica chilena (o mundial, si somos justos).

En general, Tricentenario es una buena historia si se acepta el punto de la holovisión y la nueva farándula. El cómic cuenta con escenas de acción trepidante, muy bien logradas. El misterio también se hace presente y las incursiones políticas de la historia son interesantes. Su final sorprende para bien, le agrega mayor densidad a la historia y al mundo representado, y deja bien abierta la puerta para una secuela. Y yo, al menos, la espero.

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¡Todos invitados a participar!

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