Fabián Rivas 09 (Web)

Fabián Rivas es ilustrador a tiempo completo. Se desempeña como tal en su trabajo diario en Casa&Ideas, ilustra de manera independiente para distintos medios nacionales como La Tercera, Las Últimas Noticias, Caras y, ejem, Mesa Gráfica, además de realizarlo en sus ratos libres, como hobby, como cuando era niño. Un sueño cumplido para Fabián, que estudió diseño gráfico, pero que nunca se sintió realmente un diseñador. Lo suyo siempre ha sido dibujar, crear personajes, inventar historias, como las que sube a su blog Relatos y rayas. Y aunque admite que no fue fácil llegar a ser ilustrador, se reconoce feliz. Pavimentó su camino ilustrando varios libros infantiles, como Gira Girasol (2012) y Viento fresco (2013), de editorial Edebé, Vampi Vamp y Pica Picaflor, publicados en 2013 por Zig-Zag, entre otros. Y además, es autor integral de los libros álbum El niño y la noche (2013) y El libro que quería volar (2014), ambos de Edebé. ¿Quién motivó a Fabián a seguir esta profesión? ¿Cómo ve el panorama actual de la ilustración en Chile y cuáles son sus próximas metas? Conversamos con él de esto y mucho más.

Fabián Rivas 012 (Web)

Fabián, comencemos hablando sobre tu familia. ¿Incentivaron tu lado artístico cuando eras niño?

Fabián: Yo no hablo de mi familia. No, mentira. Fue heavy lo mucho que me hicieron dibujar cuando chico, porque mis hermanos mayores dibujaban. Nosotros somos cinco hermanos: tres mayores que yo y los dos conchitos tenemos como quince años de diferencia con ellos. Entonces, los mayores dibujaban harto y nosotros nos uníamos a dibujar robots, superhéroes, monstruos, He-Man, las Tortugas Ninja, etcétera. Y siempre tuvimos muchos materiales para hacerlo, así que fue una infancia muy dibujada. Después, en la enseñanza media, tomé un taller de cómic y aprendí un poco más de eso, de narrativa gráfica. Aunque en ese tiempo no se le decía así.

¿Pensaste entonces en estudiar algo relacionado con el dibujo, como artes plásticas o ilustración?

Fabián: Uno de mis hermanos me dijo que existía publicidad, que según él era una carrera en donde se dibujaban afiches, y me gustó la idea. Mis viejos nunca me prohibieron nada, pero siempre me dijeron que tuviera ojo con las opciones que tenía, sobre todo con respecto a la escritura, porque yo quería ser escritor en realidad.

Fabián Rivas 010 (Web)

A pesar de que te gustaba dibujar…

Fabián: Es que siempre me gustó dibujar y escribir.

¿Leías mucho cuando chico?

Fabián: Empecé a leer mucho más después de leer Harry Potter. Rayé cuáticamente con ese libro, así que empecé a leer libros de fantasía como El señor de los anillos o Las crónicas de Narnia, y de ahí pasé a leer a Cortázar, a Borges y a otros. Así que quería ser escritor. Después quería escribir y dibujar también. Mi vieja me decía que ser escritor es complicado y que me podía enfocar más en el dibujo. Ella siempre me apoyó en todo, pero creía que yo tenía una inclinación más natural hacia el dibujo.

¿Cómo se dio la transición entonces?

Fabián: Un verano, antes de cuarto medio, encontré una pega de ilustración en una agencia de publicidad. Yo era muy chico y tuve que ir varias veces a la agencia a mostrar los dibujos, a que me hicieran correcciones, y aluciné. Descubrí ese mundo y me di cuenta de que el dibujo podía ser un trabajo. En el taller de cómic que hice me aseguraron que hacer cómics en Chile era imposible, así que lo descarté, y algunos publicistas con los que hablé me dijeron que tenía mano de diseñador y que en esa disciplina se podía ilustrar. Y para mí ese momento fue como cuando caen piezas de dominó en orden y todo calzó. Por eso entré a estudiar diseño gráfico.

Fabián Rivas 02 (Web)

Hace un tiempo decidiste dedicarte por completo a la ilustración y dejar de lado los trabajos de diseño gráfico. ¿Por qué tomaste esa decisión?

Fabián: Nunca me sentí muy diseñador. Fue algo que me pasó desde el principio de la carrera. Mucho tiempo me sentí como un publicista en diseño. Terminé los estudios, pero nunca me enamoré del diseño gráfico, me gustaba no más, como la polola que tuviste a los quince años. Entonces, entré como por osmosis a trabajar en una agencia de publicidad y ahí tuve la oportunidad de ilustrar. En ese momento descubrí una nueva forma de comunicarme. Fue como: “Ah, estos monitos que yo hacía cuando chico sirven realmente, son potentes y yo soy muy feliz dibujándolos”. Así empecé a inclinarme hacia la ilustración y más tarde tomé el taller de Alberto Montt y Francisco Javier Olea, que es como la universidad del 90 por ciento de los ilustradores chilenos. Yo entré a la primera clase y pensé: “Cagué, quiero ser ilustrador. Voy a ser ilustrador”. En esas clases yo sentía que era muy feliz, de esa clase de felicidad que tienes cuando chico, cuando no piensas en la plata o en la conveniencia, sino en la felicidad misma. Muchas personas dicen que no saben cómo ser felices y buscan la felicidad en el Himalaya, meditando y conversando con cabras. Yo encuentro la felicidad todos los días, cuando tomo un lápiz y dibujo.

Yo creo que esa felicidad se nota en tus ilustraciones, en tu trazo dinámico y en los colores vibrantes. ¿Cuál es el porcentaje de juego o experimentación que hay en tu trabajo frente al porcentaje de disciplina o seriedad?

Fabián: A mí me gusta comunicar con pocas líneas. Los retratos, por ejemplo, los hago muy simples, intentando encontrar una característica distintiva que le indique a quien lo está viendo quién es la persona retratada. Y para todo el resto de las ilustraciones, las que hago en mi trabajo, en Mesa Gráfica o las que subo a Instagram, hago muchos bocetos, entonces en primer lugar hago muchos dibujos que no me gustan y que los voy trabajando hasta alcanzar el resultado que busco. Además, escribo en los bocetos. Hago muchas anotaciones del tipo “más potente” o “esto sirve” o “descarta esto”. Tengo mis croqueras llenas de bocetos y dibujos que nunca he mostrado. Por ejemplo, para llegar a una cara muy simple, pero que comunique mucho, hago unas quince caras distintas antes. Creo que está bien una ilustración simplemente bella, pero a mí no me interesa hacer eso, lo que a mí me interesa es hacer una ilustración para comunicar un mensaje. Si el mensaje le llega o no al que la ve, eso ya es tema de esa persona. Pero para quedar satisfecho con mi trabajo, toda ilustración tiene que comunicar o evocar algo. Como dice Isidro Ferrer, creo que una ilustración debe ser un grito en la pared, debe tener un impacto. Ferrer, que para mí es el mejor comunicando mil cosas en imágenes sencillas, también ha dicho en entrevistas que ahora es la época en la que existe la mayor cantidad de ilustración bella en el mundo. Pinterest, por ejemplo, es un museo de ilustraciones hermosas. Pero lo que falta es contexto, trasfondo, ideas. Eso es lo que busco mediante la ilustración: comunicar ideas. 

Fabián Rivas 05b (Web)

Ahora finalmente has alcanzado una etapa en la que ilustras todo el día, todos los días: en tu trabajo, de manera independiente y hasta por diversión. ¿Cómo te sientes en esa posición?

Fabián: Cansado (risas). ¡Tengo sueño!

Pero satisfecho contigo mismo, me imagino.

Fabián: Sí, pero me pasa que siempre quiero algo más. Si ya llegué a este punto, ahora quiero llegar a otro. Pero claro, estoy feliz de ser ilustrador a tiempo completo y hacer lo que me gusta todo el día. Siento que me saqué la cresta por lograrlo y ahora por fin lo estoy haciendo. Pero la satisfacción me dura muy poco.

¿Cuál es tu siguiente meta entonces?

Fabián: El ser autor. Quiero hacer más libros álbum y escribir cuentos infantiles. Siento que eso es la siguiente cosa que debo hacer. Pero por ahora estoy bien donde estoy. Soy feliz (ríe).

Quizás nos desviemos del tema, pero, ¿te interesa explorar la animación?

Fabián: Yo creo que en algún momento va a volver ese interés, porque cuando empecé con el tema de la ilustración, estuve tentado también por animar y envié curriculum a varias productoras. Pero luego resurgió mi amor por los libros ilustrados y retomé ese camino. Es posible que en cinco años más vuelva ese interés, pero por ahora la animación no me motiva. Yo siempre me dejo llevar por la pasión y de hacer las cosas que me dice la guata. Como te digo, si en cinco años más la guata me dice que anime, lo voy a hacer. No estoy cerrado a la posibilidad.

Fabián Rivas 03 (Web)

Considerando el actual panorama de la ilustración en Chile, ¿cuáles crees que son las virtudes y defectos de tus colegas de generación?

Fabián: Primero, estoy súper agradecido de vivir en la época en que estoy viviendo y desarrollándome. Si hubiera querido ser ilustrador en los años 80, creo que habría estado cagadísimo. Justo empecé cuando ya en Chile había un boom con Siete rayas y PLOP! Galería, y ahora que ya se desató siento que es muy inspirador ver a tanta gente haciendo cosas. Creo que hay un grupo importante que está trabajando de manera colectiva sin ser un colectivo. Me explico: me gusta mucho que se formen grupos para exponer, como lo que organiza Sergio Lantadilla, Felipe Lira o Camila Cumplido, y que se aprovechen las redes sociales para armar grupos y así mostrar la ilustración a los pares y a quienes no la conocen. Estoy muy agradecido de que me hayan invitado a exponer y de alguna manera formar parte de esta generación. Creo que algo negativo que se está dando es que algunas personas quieren ser ilustradores por los motivos equivocados, por ser famosillos o qué se yo. Creo que eso es lamentable, porque se nota en su trabajo, pero por la misma razón van desapareciendo también.

El ilustrador español Puño, en su charla para MAD 2011, afirmó que él está de acuerdo en copiar ciertos elementos de los referentes, porque así se puede aprender y mejorar. ¿Qué opinas al respecto y de qué manera abordas tú a tus referentes?

Fabián: Yo sí copio, pero creo que es importante hacer lo que dice Puño en esa charla notable: hay que estudiar al referente del referente del referente. Y con eso me acuerdo de algo que aprendí en el taller de Montt y Olea, que es uno de los puntos de su decálogo del ilustrador: Roba, pero que no te pillen. Muchos podrían pensar que es simple copia, pero no es eso. Significa que tú puedes tomar los elementos que te gusten del trabajo de otros y adecuarlos a tu estilo. Al principio cuesta y por mucho tiempo mis ilustraciones eran prácticamente iguales a mis referentes, pero después de muchos cabezazos en la pared me di cuenta que hay que estudiar a los referentes y a sus referentes. Ver sus trabajos, leer entrevistas, conocer sus gustos y opiniones y absorberlos. Yo creo que a eso se refería Puño también.

Fabián Rivas 08 (Web)

Hacer arqueología de referentes.

Fabián: Sí, pero sin dejar de ser tú mismo.

LogoMesaGrafica2